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lunes, 5 de junio de 2017

Arana, la perrita que tuvo que aprender a disfrutar por una larga entrega de trabajo y labor

Os presento a una de mis heroínas preferidas, ella es Arana.
Esta preciosa alma y perra, dedicó toda su vida a hacer de perro lazarillo, guía.
Cuando ya se jubiló, la adoptó Marga, que ya convivía con Lola y Maia dos perras más. 
Arana había sido tan entregada en su labor de perra guía, que aún después de jubilarse no se permitía disfrutar del cambio, de dedicar el resto de su vida a vivir, a ser perrita. Ese era el objetivo de Marga, darle en su tramo final la vida que merecía, con disrute, alegría, juego. 
Arana se mostraba tan autoexigente con ella misma, que era difícil que se permitiera esa nueva vida. Tuvo que pasar por un proceso de adaptación. De vivir sola y tener a su cargo una persona y una gran responsabilidad, pues sus ojos y percepción, eran los que guiaban a esa persona, a vivir en manada, disfrutando de la vida y siendo y comportarse como perra. 
Era curioso como reaccionaba a las carícias, las palabras de cariño que le dábamos. A veces incluso ni nos miraba a los ojos. Sólo le preocupaba no perder su posición y se mantenía al márgen del contacto, el amor, el cariño. Bueno, para eso la habían enseñado a esa labor, pero ahora Marga le quería transmitir que ya venía a vivir, a descansar, a ser libre de esa responsabilidad. 
Todo ese proceso de cambios, tuve la suerte de vivirlo de cerca y desde el principio con ellas y fue realmente bonito ver como ella poco a poco se iba desprendiendo de esa coraza que se autoimponía muchas veces.
Al poquito de estar con Marga, tuvo un bajón físico. Empezaron a fallarle las patas, a tener descordinación. Pensábamos que era su final. Pero que gran lección nos dio a todos los de alrededor.
Uno de los días que la sacamos a hacer pipi (en brazos y ella quería en el mismo sitio sino no hacía), ella empezó a comunicar en medio de la calle conmigo. Lo que hizo fue quedarse paralizada, empezó a buscarme con la mirada. Intenté captar lo que me decía, pues era algo que yo no estaba habituada a hacer, comunicación en directo, con el animal delante. Ella me dijo que se sentía muy avergonzada de toda esa situación, que estaba viviendo eso con humillación, se sentía indigna de no poder caminar y que la vieran como la cogíamos en brazos para poder orinar. 
En aquel momento no había otra manera. Intentamos explicarle la situación. Era un tema de permitirse ella dejarse ayudar. Su misión había sido su vida. Verse así, y en esas condiciones físicas, nos dijo que la entristecía. Nos pidió ayuda sobre cómo se sentía. Fueron unos días duros de incertidumbre y Marga pensar casi que la perdía. 
Pero se comunicó con ella y quería luchar. 
Marga la trató con acupuntura en el veterinario. Tomó flores de Bach para sus emociones y le puso una nueva misión en la que iba ayudar a Maia. Ir a visitar a los abuelitos de la residencia, es algo que Maia hace de forma natural. Marga preguntó a Arana si ella querría ir con libertad. 
El resultado de todo, fue que Arana pegó un subidón en todos los sentidos. 
Empezó a recuperarse en días de sus patas, empezó a dejarse querer, empezó a vivir la vida y a ser lo que es!!!
Hoy en día Arana hace terapia natural y espontánea con todos los abuelos, ellos liberan endorfinas, se sienten queridos y ella se deja querer, ella ahora no para de hacer excursiones, se tira por las laderas y barrancos con sus 15 años, ahora ella se tumba para que la toques y le des besos, ella toma sus baños en el río, se revuelca por el barro hasta reventar, ella te coge la comida de la mano cuando estás distraída y no puedes parar de reír, porque verla en su faceta de traviesa y espontánea, es algo que nos llena de alegría y nos hace sonreír. 
Podría dedicar un blog entero con todo lo que ella nos ha enseñado a todos los niveles. 
¿Pero sabéis lo que más la ayudó? El amor de Marga hacia ella. El respeto para que ella eligiera su camino, la paciencia de esperar que Arana fuera disolviendo esas capas de dureza y disciplina, pero el AMOR es lo que hizo reaccionar a Arana. 
El gesto más bonito, es cuando hace mucho que no te ve, cierra sus ojitos y viene hacia ti. Ese gesto es sus ojos... es hola, ahora soy otra, sé que confiaste en mí y noto tu respeto. 
Y es que el resto del entorno queremos a Arana con toda nuestra alma. 
Gracias Marga por dejarme compartir, por haber ayudado a Arana, por confiar en ella. Por adoptar a una abuela, por dejarme formar parte de su vida, por elegir el camino difícil, que bien ha merecido la pena verla feliz día a día, verla disfrutar y lo mejor se siente querida y se deja querer. GRACIAS MARGA Y ARANA 


Arana embarrada hasta arriba después de bañarse en el río y revolcarse por la tierra


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